martes, 7 de octubre de 2008

OH, LA BELLA ITALIA III

El Cuarto día, fuimos dando un tranquilo paseo hacia la Piazza de la Signoria, allí donde originariamente se sitúo el David de Miguel Ángel, y que en la actualidad esta ocupado por una replica.

Tras estar en la plaza viendo todas las esculturas que allí se sitúan, fuimos hacia la Basílica de Santa María del Fiore que es el Duomo o Catedral de Florencia, y que para mí es de las mejores que he visto por su colorido, y por su diversidad de materiales.

Situada en frente de la catedral esta el Baptisterio, con su puerta del Paraíso y su techo en mosaico, en oro y que recrean partes del génesis, y que no se debe dejar de ver.

Después fuimos a ver el Ponte Vecchio, y por último en esa tarde fuimos a ver el David original de Miguel Ángel y que esta situado en la Galería de la Academia.
Bueno y como en cada viaje que hacemos, hay un día especial en el que hacemos una cena en condiciones, pues el día elegido fue este. Así pues nos fuimos a un restaurante de lo más pijo, con nuestros mejores atuendos, y tuvimos una peazo de cena con nuestro buen vinito, nuestros buenos entrantes y platos, y por ultimo unos buenos postres que para eso siempre se hace hueco. En el restaurante era para vernos, y con eso de que no te entienden o al menos eso pensábamos, pues a plena carcajada estuvimos en la cena.
Tras la buena cena, fuimos a la terraza de copas, nosotras todas monas, a disfrutar de unos buenos mojitos.

El Quinto día, abandonamos el camping para ir hacia Milán último punto de la ruta, no antes sin ver la Galería de los Uffizi, y aquí ya si que fue el culmen, pues es una galería, donde hay cuadros, cuadros, cuadros, mas cuadros, ah y también esculturas.... en una especie de laberinto, te vas adentrando en cada una de las salas, donde poder disfrutar de todo el arte. Al final de la visita, terminamos con un mareo, que no sabíamos ya que obras, que artistas, que épocas... demasiada información para recopilar...
Ya por la tarde marchamos hacía Milán.

El Sexto día, ya en Milán, último punto de la ruta italiana, y punto de salida para Madrid, nos dio tiempo a dar una vuelta bien tempranito por el centro, para ver la catedral o duomo de Milán, esta de estilo gótico y de una grandeza impresionante, destacando para mi gusto las vidrieras, por su dibujos, sus colores y sus grandes dimensiones.

Aquí terminó nuestro viaje, pues ya poco mas pudimos hacer tan solo, dar una vuelta por la galería comercial de Milán, y poner rumbo hacia el aeropuerto.

Fue un gran viaje, también agotador, en distinta medida que Santiago, pero eran demasiadas cosas que queríamos ver, y poco tiempo el que teníamos, pero que exprimimos al máximo.

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