El Segundo día, bien tempranito nos levantamos y nos marchamos hacia el Vaticano, allí nos chupamos un par de horitas de cola a plan de solano, que casi hace que desesperemos, pero no quedaba otra, y es que cuando volveremos a Roma, imposible saber incluso si eso va a volver a ocurrir.
El caso es que es un museo digno de ver, con tantas obras pictóricas y escultóricas, con tantas cosas que ver, que sería necesario ir de vez en cuando para echar una mañana en cada parte del museo y poder verlo con todo lujo de detalles.
Aunque una de las nuestras, licenciada en historia del arte, nos fue dando muchos detalles el día anterior en la visita de Roma, aquí, en el museo del Vaticano, fue donde nos dio, la clase magistral, y en muchas de las obras que allí se exponían en un primer momento veíamos de una forma, tras las clases magistrales de ella se veían de otra totalmente distinta, y es que sin ella muchos detalles hubieran pasado por alto, como por ejemplo el Apoxiomenos de Lisipo, y que supuso un cambio en la forma de esculpir, al cambiar el canon y realizar una figura mas alta y esbelta.
Independientemente del tema religioso que es otro cantar, no podemos dejar atrás el hecho de que se trata de arte, y que todas esas obras se realizaron en una época en la que la religión, los dioses, el cristianismo era un tema primordial, por lo que la visita alli, debe considerarse como una visita cultural, y dejar de lado el hecho de que tanta obra de arte pertenezca al Vaticano.
Como culmen de la visita al museo del Vaticano, está la capilla Sextina, y vuelvo a repetir que la clase de arte fue magistral, y aquí en este punto no podía ser menos.
Una vez terminamos de visitar el museo, nos fuimos a ver la Basílica de San Pedro, y allí, no se me ocurrió otra cosa que subir a la cúpula, y me pregunto ¿para qué?, si yo tengo vértigo, pues sí, efectivamente, tuve que volver por donde había ido, bueno mejor no, tuve que ir hasta la salida, y realizar media circunferencia de la cúpula, que si hubiera sido yo superman, no me habría pegado mas a la pared... en fin que le voy a hacer intentaré acordarme de ese día y no volver a cometer tanta tontería.
Tras tomar algo en un bar de un barrio realmente bonito y típico de Italia, nos marchamos al camping, donde tras la cena, se lió una en el camping... y es que la sangría española entró muy bien, y el resto ya lo pusimos nosotras que para eso somos muy discretas y muy tímidas todas....
El Tercer día, y alguna que otra con mal cuerpo de la noche anterior, nos levantamos dispuestas a abandonar el camping, echar la mañana en Roma y por la tarde coger el tren con destino a Florencia, así que una vez soltadas las maletas en la estación de trenes, y una vez comprado el billete para Florencia, marchamos a dar una ultima vuelta por Roma, así que nos dio tiempo tan solo de entrar en la catedral de Roma, San Juan de Letran o San Giovanni in Laterano, digno de ver con sus techos y sus retablos pintados en oro.
Así pues tras esto, cogimos el tren dirección a Florencia, donde llegamos a un camping con en encanto especial, situado cerca de la plaza de Michelangiolo, y a una terraza de copas de lo más chic, y en el que a base de mojitos pasamos nuestras noches, viendo a la mayor cantidad de chicos guapos por metro cuadrado en donde jamás he estado.
Aunque una de las nuestras, licenciada en historia del arte, nos fue dando muchos detalles el día anterior en la visita de Roma, aquí, en el museo del Vaticano, fue donde nos dio, la clase magistral, y en muchas de las obras que allí se exponían en un primer momento veíamos de una forma, tras las clases magistrales de ella se veían de otra totalmente distinta, y es que sin ella muchos detalles hubieran pasado por alto, como por ejemplo el Apoxiomenos de Lisipo, y que supuso un cambio en la forma de esculpir, al cambiar el canon y realizar una figura mas alta y esbelta.
Independientemente del tema religioso que es otro cantar, no podemos dejar atrás el hecho de que se trata de arte, y que todas esas obras se realizaron en una época en la que la religión, los dioses, el cristianismo era un tema primordial, por lo que la visita alli, debe considerarse como una visita cultural, y dejar de lado el hecho de que tanta obra de arte pertenezca al Vaticano.Como culmen de la visita al museo del Vaticano, está la capilla Sextina, y vuelvo a repetir que la clase de arte fue magistral, y aquí en este punto no podía ser menos.
Tras tomar algo en un bar de un barrio realmente bonito y típico de Italia, nos marchamos al camping, donde tras la cena, se lió una en el camping... y es que la sangría española entró muy bien, y el resto ya lo pusimos nosotras que para eso somos muy discretas y muy tímidas todas....El Tercer día, y alguna que otra con mal cuerpo de la noche anterior, nos levantamos dispuestas a abandonar el camping, echar la mañana en Roma y por la tarde coger el tren con destino a Florencia, así que una vez soltadas las maletas en la estación de trenes, y una vez comprado el billete para Florencia, marchamos a dar una ultima vuelta por Roma, así que nos dio tiempo tan solo de entrar en la catedral de Roma, San Juan de Letran o San Giovanni in Laterano, digno de ver con sus techos y sus retablos pintados en oro.
Así pues tras esto, cogimos el tren dirección a Florencia, donde llegamos a un camping con en encanto especial, situado cerca de la plaza de Michelangiolo, y a una terraza de copas de lo más chic, y en el que a base de mojitos pasamos nuestras noches, viendo a la mayor cantidad de chicos guapos por metro cuadrado en donde jamás he estado.
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