Resulta que el círculo de lectores, tiene una ofertas para sus socios que consiste en una semana alojamiento y desayuno en un circuito por Antalya, Cappadocia y Konia, a los que ha ido muchísima gente pero que existe poca información al respecto. Una de mis amigas, pertenece al círculo, así que allá por el mes de septiembre lo comentó, lo que en principio iba a ser un viaje para 2, se acabo convirtiendo en un viaje para 6, y es que no nos resistimos a una oferta de viaje en condiciones.
Jueves 16 de abril, Salimos de Madrid con algo de retraso, y llegamos a Antalya de madrugada, algo cansados y hasta que llegamos al hotel un paseíllo.
Viernes 17 de abril: Ya el viernes, y tras descansar algo, y el desayuno, dimos una pequeña vuelta por el Hotel, fantástico hotel, una especia de resort, al que acudían un turismo mayoritario de alemanes y rusos, según nos explico la guía.
Nos distribuimos en varios autobuses, y las visitas que hicimos durante el viaje, eran las mismas para todos los grupos, con diferentes horarios para no coincidir todos en un mismo sitio, pero con los mismos lugares que visitar. Pagamos un dinero para el resto de las comidas, que aunque no es obligatorio, si recomendable, ya que cuando paramos para comer, pocos sitios había alrededor para salirte del grupo.
Nos subimos al autobús y la primera parada que hicimos fue en el Museo Arqueológico de Antalya, que está bastante bien, y en el que existen bastantes piezas, aunque como suele ocurrir en este tipo de cosas, muchas de las piezas que deberían estar allí, están en otros lugares del mundo, y lo que queda por descubrir, que por problemas económicos, aun están esperando a ser hallados.
Después de esto, fuimos a comer, con alguna parada en el camino para ver algún mirador donde contemplar hermosas vistas, y también porque no, estirar un poco las piernas. En el restaurante, nos reunimos con el resto del grupo y que volaban desde Málaga, lo cual nos dio doble alegría, ya que no sabíamos si podríamos verlos, y más aun si podrían venirse en nuestro grupo durante todo el viaje, y eso, que desde España nos lo aseguraron por activa y por pasiva.
Tras la comida fuimos a ver las cascadas de Düden Agzi y dar un pequeño paseo, tras lo cual nos fuimos al hotel a descansar, puesto que dormimos poco, este fue el día más light. Aunque en el hotel, pasamos un buen rato, con el espectáculo que allí hicieron.
Sábado 18 de abril: este fue el peor día de todos, y es que nos pasamos cerca de 8 horas de autobús, claro eso si, con paradas cada 2 o 3 horas. Una de las paradas que hicimos fue en una posada, Sultanhani, un sitio que pertenece a la ruta de la seda, y donde paraban mercaderes para descansar, aunque lo curioso del tema es que podían estar allí, hasta 3 días, sin pagar absolutamente nada, y es que el pago lo realizaban al llegar a las ciudades, (igualito que ahora).
Por la tarde noche, llegamos destrozaitos al hotel en la Cappadocia, aunque eso si, un ratito estuvimos en el bar del hotel tomando algo.
Domingo 19 de abril: este día fue bastante completo, algunos de los compañeros, se levantaron a las 6 de la mañana para dar una vuelta en globo, yo como tengo vértigo no fui, pero vinieron contando que fue alucinante, que apenas se nota la subida, que es muy suave, y que tampoco se nota el vértigo, y por supuesto las vistas impresionantes.
La primera parada que hicimos fue el mirador que hay en el valle de los palomares, primer punto donde ya se aprecia la belleza de la Cappadocia, con esas formaciones rocosas en toba volcánica que el paso de los años el volcán ha ido formando poco a poco, y el viento ha ido dibujando. Posteriormente fuimos a visitar la ciudad subterránea de Kaymakli en Nevsehir, excavada por los cristianos y que utilizaban como refugio frente a posibles ataques de enemigos. La ciudad tiene 7 pisos, y en la misma aparecen habitaciones dedicadas a todo uso, con iglesias, cocina, despensas, habitaciones… la misma tiene estrechas galerías que comunicaba con todos los rincones, y se cerraban con una enorme y pesada puerta en forma de circulo, haciéndola rodar evitando que desde el exterior se pudiera abrir.
Tras la comida fuimos a visitar las chimeneas de las hadas, llamadas así por la leyenda cuenta que en Cappadocia convivían las hadas con los humanos, hasta que entre una hada y un hombre se enamoraron, siendo el castigo para ellos la muerte. Pero la reina de las hadas los perdono, y como castigo convirtió a todas las hadas en palomas, las cuales viven en las chimeneas de las hadas.

Una de las cosas que el viaje lleva aparejado es la visita a varios talleres locales, el primero toco hoy, y fue la visita a una taller de joyas, donde predominaba la turquesa, piedra originaria de Turquía, y que por supuesto todo precioso, aunque no asequible para todos los bolsillos.
Por la noche fuimos a una cena espectáculo en la que pudimos disfrutar de varios bailes típicos entre ellos la danza oriental, y en la que disfrutamos especialmente cuando a algunos del grupo sacaron al centro y les hicieron bailar con pañuelo incluido.
Lo característico de los bailes, es que dependiendo de la zona, se asemejaban más a la polca o a la danza oriental, si estas zonas estaban más al norte o al sur.