viernes, 24 de octubre de 2008

EL ALGARVE

El fin de semana último, me fui con una compi del curro y sus coleguillas pendejos a Portugal, en concreto a Lagos en el Algarve, tan solo fue un fin de semana con lo que no es mucho lo que se puede ver, y además hay que considerar que el viaje fue en coche y al no conocer el camino que teníamos que coger, fue un poco largo, en concreto casi 6 horas de coche... en fin un poco corto todo.

Llegamos ya casi de noche a un aparta-hotel, era muy nuevo y estaba muy bien, incluso había utensilios de cocina que eran nuevos y tenia una terraza por donde corrían caballos, vaya que para mí lo quisiera...


Salimos a tomar algo y a conocer la noche de Lagos, y que decir de está... bueno que es algo extraña, la mayoría de la gente que había allí eran guiris. Nos recomendaron el Von Vi Ma, o algo parecido, y desde ese momento pasó a llamarse Bim Babu, ya que a todos nos recordó el nombre de la madre de Aida. Era un pub pequeño de 3 plantas en el que en cada planta ponían un tipo de música diferente, pero en el que cada planta estaban como unas 3 personas, así que entre que era demasiado tarde, estábamos demasiado cansados y no teníamos ni idea de donde ir, allí nos quedamos, con lo cual entre todos llenamos la planta. Con una música tipo dance, aguanté toda la noche, y eso que todavía no había tomado ni una sola copa, pero incluso baile un poquito... y es que había que adaptarse al medio, aunque el medio fuese un poco hostil.


Ya a la mañana siguiente decidimos que hacer, y fuimos hacía Sagres, una ciudad, que se sitúa casi en la punta más occidental de la península Ibérica, allí existía una fortaleza que aparecía en las guías, y aunque ésta en sí no merece la pena, si lo merece el espectacular paisaje... y es que, existen unos acantilados de vértigo, y entre el día tan bueno que hizo, con ese sol, con su luz, el color del mar verde-azulado, y las vistas que existían desde allí arriba mereció la pena.

Aquí pasamos casi toda la mañana, en lo que resultó al final una sesión de fotos, porque era un ponte aquí, ponte allí, mira aquí y mira allá, pero eso sí, fue para todos, y es que ya solo falta que elijamos que fotos vamos a seleccionar para el book.


Ya en la tarde y tras la comida, nos fuimos casi al otro extremo de Portugal, a Silves, donde había un castillo, que por fuera nos pareció que debía estar muy bien... pero finalmente no pudimos entrar ya que estaba cerrado, así que solo quedó dar una vuelta y ver el pueblo que no estaba mal, y que me resultó curioso el empedrado que tenia las calles y el acerado, muy cuidado y con elementos y formas geométricas muy bien colocadas.

Y llegó la noche, y tocaba salir, así que nos marchamos a Albufeira, allí llegamos mas bien tarde, pero por suerte conseguimos cenar, y esta estuvo muy bien, fue una “peazo” de cena, en el Granfinus... lo mismo que aquí llamamos Gambrinus.

Tras un deambular por las calles y los pub, de Albufeira, finalmente acabamos en una disco muy chic y pija, en la que para entrar te daban una tarjeta con un chic, y para pedir tan solo tenias que enseñar la tarjeta, y se pagaba a la salida.

Bueno, pues aquí pasamos la noche, y al final resultó muy bien la noche, lo pasamos bien, nos reímos y bailamos.

Acabamos bien tarde la noche...


Y llegó el domingo, y la vuelta a casa, y esta la hicimos haciendo escala en Silves otra vez para ver el castillo, que al final resultó un poco feo, ya que por fuera estaba en perfecto estado de conservación, pero que por dentro habían reformado, y no restaurado, ya que en el interior del mismo habían construido edificios y jardines con ladrillo, con lo que resultó un horror... y la típica broma de que la restauración la había realizado un albañil, con unos pocos ladrillos y un poco de mezcla...


Ya después de esto cogimos el coche de vuelta, que nos esperaba un largo camino, y en el que nos cayó una buena tormenta...

Y tan solo quedó llegar y descansar, porque todo eso para un “finde”, es un buen tirón...

jueves, 9 de octubre de 2008

MIRANDO A CUENCA

Para finalizar las vacaciones de verano, surgió una escapada en septiembre a Cuenca para un fin de semana, y hasta allí fuimos 5 de nosotros (vaya tute este año). Serán casualidades, pero el caso es que sin querer buscarlo coincidió que se estaban celebrando las fiestas locales en honor a San Mateo, lo juro, fue casualidad, no buscamos en el calendario que fueran las fiestas para visitar Cuenca.
Estuvimos en un hostal de lo mas cuco, algo rustico, pero muy coqueto, me gustó mucho, estaba situado muy céntrico, y como me gustó aquí dejo el nombre, por si alguien visita Cuenca, era el hostal Huecar.
Quedamos con los colegas de uno de nosotros, y estuvimos con ellos tomando alguna copichuela, que por cierto, aquí cogí frío, que se me agarró a la garganta que lo he llevado arrastrando un par de semanas.
Tras esto fuimos dando un paseo nocturno por sus callejuelas y sus cuestas, las cuales eran muy bonitas, lastima que esas calles quedaron deslucidas por la suciedad que quedaba tras las fiestas, aunque eso sí, decir que a la mañana siguiente no quedó rastro de lo que allí había ocurrido por la noche.
A la mañana siguiente ya tocaba dar una vuelta y ver la ciudad, con sus casas colgadas, que no colgantes, y que ya espero recordar siempre, ya que es algo en lo que siempre me equivocaba...

El paisaje es espectacular, al situarse la ciudad sobre un cerro rocoso, y que va bordeando el río Júcar, se van dibujando unas vistas espectaculares de parte de la ciudad y con una vegetación que van dando un colorido de gran belleza.

Vimos la fachada de la catedral de estilo gótico, pero que recordaba a la hermana pequeña de la catedral de Notre Dame.

Fuimos hasta el puente situado sobre el río, y desde el cual se podía ver con gran calidad las casas colgadas, siendo esto lo más famosos de Cuenca, no podíamos dejar de ver, con sus balcones al aire de madera, que ya solo pensar en asomarse allí da vértigo.

De las fiestas de San Mateo, decir que quedamos algo defraudados, y es que en ellas la gente se tira a la calle en grupo de peñas, todos con sus camisetas iguales, y en la misma calle, comen y beben durante todo el día, que eso no es malo, lo extraño es que la mezcla entre las peñas es muy escasa, y muchos de los bares del lugar permanecen cerrados, así que para los foráneos resulta un poco excluyente, pues resultó muy difícil encontrar un bar donde poder tomar algo. Bueno y eso por no contar la de vueltas que dimos para poder tomar un café. Menos mal, que nosotros somos todo terreno y nos adaptamos a cualquier cosa y al final nos lo pasamos bien.

Ya por la noche, fuimos a cenar a un restaurante italiano y tuvimos un peazo de sorpresa, y es que una de las nuestras nos invitó a cenar por haber sido su cumpleaños días atrás, toma yaaaaa, eso es lo que se debe tomar como parte de las buenas costumbres, si señor. Tras esto nos fuimos a disfrutar de la noche conquense, y es que no todo en esta vida debe ser rutas culturales, de vez en cuando hay que conocer las rutas festivas. Aunque empezamos la noche de forma tímida, la acabamos por todo lo alto, y lo de todo lo alto va en serio, ya que alguno se subió a no sé donde, pero que estuvo bailando desde allí arriba, y en esto hay pruebas que lo documentan.

Bueno y ya por la mañana, tocaba abandonar el hostal, y aprovechando el último día visitamos un lugar de lo mas curioso en Buenanche de Alarcón, y se trataba de un bar-restaurante, en el que el dueño del mismo tiene una especie de museo realizado por él de multitud de cosas, hechas básicamente de piedra y hierro.

Y aquí ya casi terminó nuestra escapada, puesto que ya tan solo quedó, la vuelta a cada uno de nuestros rincones, y cada uno tomó su rumbo.

martes, 7 de octubre de 2008

OH, LA BELLA ITALIA I

Pues, el veranito, fue muy movido... después de volver de hacer el camino de Santiago, marchamos en agosto a Italia, estuvimos en Roma, Florencia y Milán. Total se podría decir que removimos Roma con Santiago, bueno mejor Santiago con Roma, que así fue como hicimos las cosas.
El caso fue que a mediados de agosto, 6 chicas nos fuimos de vacaciones hacia Italia, era como para vernos, porque la verdad es que somos todas muy tímidas, y nada escandalosas, por lo que sentarnos a comer, cenar o tomar algo en una terraza era algo digno de ver.
Pensábamos que después del palizón que nos metimos en Santiago, este se trataba de un viaje mas relajado, donde disfrutar de forma relajada de la cultura, nada mas lejos de la realidad. Y es que claro en tan solo una semana tendríamos que ver todo lo posible de nuestros antepasados, con su arquitectura, su pintura y su escultura, y además de poder disfrutar de la vida nocturna y de sus gentes.
El viaje comenzó pues en Andujar donde 5 de nosotras íbamos con muchas ganas de pasarlo bien con nuestra maletita a cuestas... ahí, que tortura de maleta...
Llegadas a Madrid, nos encontramos con la última de nosotras, y marchando hacia Italia, llegamos a Roma, primer punto de la ruta. Lo que ocurrió, resulto que llegamos muy tarde, porque el avión salió con retraso desde Madrid, y ya en Roma, el camping donde dormíamos estaba retirado de la ciudad, y teníamos que desplazarnos en un tren que a todas nos recordó el tren al que Harry Potter, el tren express de Hogwarts, porque a pesar de encontrarnos en una ciudad de las mas modernas, en un país de los que se suponen tienen que estar a la cabeza de infraestructuras, tenia un tren que debía ser de los años 40, que daba unos frenazos y unos acelerones que causó múltiples tipos de bromas por nuestra parte.

Ya al día siguiente, y bien temprano marchamos a Roma para disfrutar de todos los tesoros que la ciudad tiene. Así pues, plano en mano, y con un planning de todo lo que teníamos que ver comenzamos nuestra ruta por el Coliseo, que resultaba espectacular imaginárselo en su pleno apogeo, antes de entrar al coliseo vimos el arco de Constantino.
Seguimos hacia el foro romano, se trataba de la ciudad donde los antiguos romanos realizaban su vida, y de aquí destaco el Templo de Antonino y Faustina, por la magnitud de sus columnas, que son impresionantes, o quizás sería porque era el primer templo que vimos, pero resulta que esa grandes columnas resulta impresionante imaginarse el como pudieron colocar allí aquellas piedras, con los medios que tenían.

Ya después de reponer fuerzas, que con la caló que caía, valor tuvimos de ver el foro romano a eso de las 2 de la tarde, nos fuimos a ver el Panteón de Agripa, templo dedicado a los dioses, donde destacaba igualmente las columnas, la cúpula con sus casetones que van disminuyendo en su tamaño hasta llegar a su centro, donde esta queda descubierta.
Como algo gracioso desde este sitio, y para aquellas que estuvimos en este lugar, habría que destacar la cara de la escultura dedicada a Santa Ana...
Tras ver el Panteón, y dando un tranquilo paseo, por las calles romanas llegamos hasta la Fontana de Trevi, y aquí en este punto solo puedo decir una cosa, impresionante.
Y es que en una plaza de pequeño tamaño, resulta impresionante esa cantidad de mármol y de esculturas.

Como todo en esta vida necesita de un descansito para el personal, pues, callejeando fuimos a tomar un refrigerio a una terracita de estas típicas que salen en las películas, y que decir tiene, que seis chicas tímidas, y nada escandalosas, tomaron algo tranquilamente y posteriormente, se fueron hacia el camping, en el tren de Harry Potter.
Y todo lo anterior tan solo en el primer día de viaje, ufff cuantas cosas que contar.

OH, LA BELLA ITALIA II

El Segundo día, bien tempranito nos levantamos y nos marchamos hacia el Vaticano, allí nos chupamos un par de horitas de cola a plan de solano, que casi hace que desesperemos, pero no quedaba otra, y es que cuando volveremos a Roma, imposible saber incluso si eso va a volver a ocurrir.
El caso es que es un museo digno de ver, con tantas obras pictóricas y escultóricas, con tantas cosas que ver, que sería necesario ir de vez en cuando para echar una mañana en cada parte del museo y poder verlo con todo lujo de detalles.
Aunque una de las nuestras, licenciada en historia del arte, nos fue dando muchos detalles el día anterior en la visita de Roma, aquí, en el museo del Vaticano, fue donde nos dio, la clase magistral, y en muchas de las obras que allí se exponían en un primer momento veíamos de una forma, tras las clases magistrales de ella se veían de otra totalmente distinta, y es que sin ella muchos detalles hubieran pasado por alto, como por ejemplo el Apoxiomenos de Lisipo, y que supuso un cambio en la forma de esculpir, al cambiar el canon y realizar una figura mas alta y esbelta.

Independientemente del tema religioso que es otro cantar, no podemos dejar atrás el hecho de que se trata de arte, y que todas esas obras se realizaron en una época en la que la religión, los dioses, el cristianismo era un tema primordial, por lo que la visita alli, debe considerarse como una visita cultural, y dejar de lado el hecho de que tanta obra de arte pertenezca al Vaticano.
Como culmen de la visita al museo del Vaticano, está la capilla Sextina, y vuelvo a repetir que la clase de arte fue magistral, y aquí en este punto no podía ser menos.

Una vez terminamos de visitar el museo, nos fuimos a ver la Basílica de San Pedro, y allí, no se me ocurrió otra cosa que subir a la cúpula, y me pregunto ¿para qué?, si yo tengo vértigo, pues sí, efectivamente, tuve que volver por donde había ido, bueno mejor no, tuve que ir hasta la salida, y realizar media circunferencia de la cúpula, que si hubiera sido yo superman, no me habría pegado mas a la pared... en fin que le voy a hacer intentaré acordarme de ese día y no volver a cometer tanta tontería.

Tras tomar algo en un bar de un barrio realmente bonito y típico de Italia, nos marchamos al camping, donde tras la cena, se lió una en el camping... y es que la sangría española entró muy bien, y el resto ya lo pusimos nosotras que para eso somos muy discretas y muy tímidas todas....

El Tercer día, y alguna que otra con mal cuerpo de la noche anterior, nos levantamos dispuestas a abandonar el camping, echar la mañana en Roma y por la tarde coger el tren con destino a Florencia, así que una vez soltadas las maletas en la estación de trenes, y una vez comprado el billete para Florencia, marchamos a dar una ultima vuelta por Roma, así que nos dio tiempo tan solo de entrar en la catedral de Roma, San Juan de Letran o San Giovanni in Laterano, digno de ver con sus techos y sus retablos pintados en oro.

Así pues tras esto, cogimos el tren dirección a Florencia, donde llegamos a un camping con en encanto especial, situado cerca de la plaza de Michelangiolo, y a una terraza de copas de lo más chic, y en el que a base de mojitos pasamos nuestras noches, viendo a la mayor cantidad de chicos guapos por metro cuadrado en donde jamás he estado.

OH, LA BELLA ITALIA III

El Cuarto día, fuimos dando un tranquilo paseo hacia la Piazza de la Signoria, allí donde originariamente se sitúo el David de Miguel Ángel, y que en la actualidad esta ocupado por una replica.

Tras estar en la plaza viendo todas las esculturas que allí se sitúan, fuimos hacia la Basílica de Santa María del Fiore que es el Duomo o Catedral de Florencia, y que para mí es de las mejores que he visto por su colorido, y por su diversidad de materiales.

Situada en frente de la catedral esta el Baptisterio, con su puerta del Paraíso y su techo en mosaico, en oro y que recrean partes del génesis, y que no se debe dejar de ver.

Después fuimos a ver el Ponte Vecchio, y por último en esa tarde fuimos a ver el David original de Miguel Ángel y que esta situado en la Galería de la Academia.
Bueno y como en cada viaje que hacemos, hay un día especial en el que hacemos una cena en condiciones, pues el día elegido fue este. Así pues nos fuimos a un restaurante de lo más pijo, con nuestros mejores atuendos, y tuvimos una peazo de cena con nuestro buen vinito, nuestros buenos entrantes y platos, y por ultimo unos buenos postres que para eso siempre se hace hueco. En el restaurante era para vernos, y con eso de que no te entienden o al menos eso pensábamos, pues a plena carcajada estuvimos en la cena.
Tras la buena cena, fuimos a la terraza de copas, nosotras todas monas, a disfrutar de unos buenos mojitos.

El Quinto día, abandonamos el camping para ir hacia Milán último punto de la ruta, no antes sin ver la Galería de los Uffizi, y aquí ya si que fue el culmen, pues es una galería, donde hay cuadros, cuadros, cuadros, mas cuadros, ah y también esculturas.... en una especie de laberinto, te vas adentrando en cada una de las salas, donde poder disfrutar de todo el arte. Al final de la visita, terminamos con un mareo, que no sabíamos ya que obras, que artistas, que épocas... demasiada información para recopilar...
Ya por la tarde marchamos hacía Milán.

El Sexto día, ya en Milán, último punto de la ruta italiana, y punto de salida para Madrid, nos dio tiempo a dar una vuelta bien tempranito por el centro, para ver la catedral o duomo de Milán, esta de estilo gótico y de una grandeza impresionante, destacando para mi gusto las vidrieras, por su dibujos, sus colores y sus grandes dimensiones.

Aquí terminó nuestro viaje, pues ya poco mas pudimos hacer tan solo, dar una vuelta por la galería comercial de Milán, y poner rumbo hacia el aeropuerto.

Fue un gran viaje, también agotador, en distinta medida que Santiago, pero eran demasiadas cosas que queríamos ver, y poco tiempo el que teníamos, pero que exprimimos al máximo.

miércoles, 1 de octubre de 2008

CAMINANDO HACIA SANTIAGO

En julio tuvimos unas vacaciones diferentes, y es que 8 personas jóvenes, intrépidas y aventureras, decidieron un día, no sé como, realizar unas vacaciones diferentes, así que nada mejor que realizar el Camino de Santiago, el mas corto para realizar a pie, pero suficiente para recibir la compostelana, nada, un total de 111 km. a excepción de un trío que decidieron realizar una etapa más, unos 20 km mas, casi nada para ir andando con mochilón a cuestas.

Lo preparamos con ganas, con ilusión, con ansiedad porque llegará, con mimo... compramos mochilas, botas, ropa adecuada, toallas especiales que más que una toalla, me recordaba un trapo de la cocina, calcetines especiales y bastones para caminar.

Así que nos largamos a Madrid en bus, y desde allí partimos hacia Sarria en tren, en un tren que iba lleno de peregrinos como nosotras con mochilones y todas las cosas necesarias para tener un buen camino.

Aterrizamos allí de noche aún, en un viaje en el que nadie del vagón pudo dormir, gracias a los ronquidos de un señor (por decir algo, que cada vez que me acuerdo...).

Con muchísimas ganas esperamos al grupillo que había empezado un día antes, para que nos contara sus experiencias vividas en el primer día de ruta, cosa que contada parece otra cosa distinta a la vivida
Lunes: Primer día del grupo completo fue la ruta de Sarria-Portomarín, un total de 22’ 20 km, de dificultad baja, según decía la información que llevamos. El grupo se disgregó y cada uno iba a su ritmo, en subgrupos de 2 a 3 personas, aproximadamente.

Algunos lugares por donde íbamos pasando eran espectaculares, me recordaban las imágenes de algunas películas españolas basadas en los años 20 o 30, por esos senderos y caminos por los que íbamos pasando eran dignos de ver.


Portomarín era un pueblo pequeñito precioso, con un toque de arquitectura románica, situado en alto, y con una entrada al mismo espectacular, la cual no gusto para nada tras llevar en las piernas unos 22 km, encima, Tengo que decir que el albergue que conseguimos estaba bastante bien, era nuevecito, y encotramos hueco para todos.


Martes: Segundo día, Portomarín-Palas de Rey, una etapa de 24’20 km con una dificultad alta, según decían. Este dia fue un poco mas feillo en su tramo final, pero al igual que el primer día, los senderos y caminos eran preciosos. Este pueblo no tenia el encanto que tenia Portomarín, pero al igual que el primero era bonito, aunque lo disfrutamos algo menos ya que estábamos mas cansados y nos apetecía menos salir a pasear.


Miércoles: Tercer día, Palas de Rey-Arzúa, con una etapa de 28 km y una dificultad intermedia, fue el día mas duro para todos. En principio íbamos a llegar hasta Ribadiso de Baixo, pero la mala suerte o la buena suerte, hizo que no tuviéramos sitio libre en el albergue de Ribadiso y tuviéramos que continuar un par de km mas hasta Arzúa, donde disfrutamos de una habitación en un pequeño hostal, todo un lujo, incluso ducharnos y secarnos con una toalla, y no con un paño de la cocina.

Alguien tuvo que abandonar a mitad de la etapa a causa de las ampollas, con lo cual alguna de nosotras aprovechamos para largarle los mochilones, aún así, la etapa fue durisima.


Jueves: Cuarto día Arzúa-Pedrouzo, etapa de 20’00 km, con una dificultad intermedia, destacando el segundo puesto de quien abandono el día anterior, y que la persona que no sufrió nada en el camino, se perdió e incluso así consiguió llegar antes que todos nosotros, en fin, incombustible…

Aquí se incorporó, aquella que en su locura marchó el dia anterior desde Melide a Toledo para realizar una oposición, y llegó para culminar la última etapa.


Viernes: Quinto día, Pedrouzo-Santiago de Compostela 21’50 km, de dificultad intermedia. Porque este era el último día, porque sino abandono, la rodilla llegó jodia a Santiago, y con un mal humor, que no había quien me aguantara, aún así todos se portaron muy bien conmigo y me animaron a finalizar, aunque mas bien me daban ganas de pegarles con el bastón...

Y por fin llegamos, destrozados, y sin habitación para todos en el hostal, reservado eso sí mes y medio antes, pero bueno es otra historia, al final terminamos en un convento del siglo XVI, que lo único que te apetecía era ponerte a rezar.
La alegría del camino, la cena fantástica de marisco que con tantas ansias esperamos, aunque hubo quien no la pudo disfrutar, puesto que el camino hizo estragos en su salud.

Conclusión, muy bien por la experiencia, aunque recomiendo que se realicen etapas más cortas, así incluso se podría disfrutar.

Lo mejor la compañía y esos ratos tan buenos de risas que nos echábamos en cada comida