El tema de la naturaleza, el deporte, las excursiones y conocer gente me gusta… así pues con estas premisas, surgió una excursión con la gente de los patines al río Chillar, por supuesto no conocía nada de este río, pero como además tenia que ir entrenando para hacer el Camino de Santiago, pues que mejor aliciente que una excursión de senderismo de unas 7 horas aproximadamente para ir abriendo boca.
Esta parte del río que fuimos a ver se sitúa en Nerja, y aunque me gustaría volver a hacer la ruta con mis amigos, reconozco que no tengo ni idea de cómo llegar hasta allí.
La excursión se hizo de lo más agradable, ya que allí, conocí un poquito mas a algunos componentes de los patines, y a otros los conocí por primera. La ruta que hicimos es de lo más maravilloso que he visto, y es apto para todos los públicos, puesto que el nivel lo marca el personal que lo visita, es especialmente agradable el paseo en verano, ya que al ir caminando por el río (este no cubre mas allá de la cintura, y solo en algunos tramos), es muy refrescante.
En algunos puntos de la ruta se forman una especie de piscina natural o jacuzzi, que para tumbarse un ratito y descansar está bastante bien, ahora eso sí, al principio el respingón por el agua fría no te lo quita nadie, si sigues caminando hacia arriba te puedes ir encontrando pequeñas cascadas, que además de resultar muy exóticas, sirven como spa natural, que te dan unos masajitos por la espalda que te dejan nuevo (aviso, cuidado con el bañador o bikini, pues con la fuerza con la que cae el agua puede acabar el mismo en el fondo de la poza).
La ruta no tiene pérdida, ya que es siguiendo el río, pero si quieres seguir otro camino hay pequeñas marcas en las rocas que te indican por donde avanzar.
Tan aventureros fuimos que nos salimos de la margen del río, y emulando a unas cabras montesas, subimos monte arriba (esta parte de la excursión, si resultó dura, ya que hacia un sol de justicia, y sin una sombrita donde cobijarse).
Para sorpresa nuestra, tuvimos que atravesar lo que nuestro guía denominó como la “canaleta”, y se trataba de una acequia y la que cruzamos por un espacio donde apenas cambia un par de pies, y con a una altura de vértigo, y esto fue lo que a mas de un@ le dio.
La bajada fue de lo mas aventurera, ya que hubo partes donde en lugar de senderismo, hicimos un poco de escalada, o mejor dicho el descenso de la escalada, pues en algunos puntos, no había mas opción que o volver por el camino que habíamos hecho, o tirar hacía adelante, descendiendo por las rocas, aquí todos se portaron muy bien, y nos fueron echando un cable a todos...
Al final estuvo muy bien, fue un sábado diferente... sin dudarlo repetiría otra vez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario