viernes, 5 de septiembre de 2008

FIESTA DE DESPEDIDA

En junio, se despedía de España la guiri, compañera de piso de una amiga que vive en Puertollano, así que mi amiga organizó una fiesta de despedida, y claro, pues allí que nos plantamos, en una especie de caravana fiestera, y es que ya se sabe que hay que estar para las duras, y para las maduras. Esta parte, era de las duras, pero nos sacrificamos todos.
Pues nada, la fiesta fue muy bien, al principio como suele ocurrir en este tipo de cosas, existía dos grupillos, los lugareños y los foráneos. Conforme iba avanzando la noche, e iba descendiendo el mojito, se iban estrechando lazos y poco a poco empezamos a mezclarnos y a charlar entre nosotros.
Hubo un momento de esplendor en la noche, ya que la guiri dejaba su trabajo y su piso, pero dejó un sustituto de lo más especial, y nos deleitó y sorprendió con momentos especiales tales como una versión del clásico “yellow submarine”, a la que se dio la replica en lo que denominamos como la versión puertollanera del “yellow submarine”, y que comprobamos que se trataba de “vivo cantando” de Salomé.
Continuamos con la fiesta en la calle, y en los pubs del lugar, en los que continuamos disfrutando, bailando, charlando, riendo y bailando.
Lo bueno de la fiesta fue el regreso a la casa, y el acoplamiento en las camas, porque finalmente había mas gente y menos camas. Durante la noche hubo un peregrinaje de una habitación a otra, y en lo que parecía una escena sacada de una película de Almodóvar, finalmente todos nos acoplamos, incluso en mi habitación apareció un pollito, que llegó volando, y nadie se percató, pero al que acoplamos allí. Por otro lado destacar un lindo gatito, que lo único que hacia era rondar a una amiga, y que en la otra punta del piso, solo se escuchaba “quitármelo de aquí”.
Solo puedo decir que realmente parecía una escena de una película de Almodóvar...

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